Fuente o Medio:Europa Sur
Publicación: Algeciras, 11 de octubre 2025
La inversión, comprometida en el marco del nuevo contrato adjudicado el pasado verano, contempla la rehabilitación del módulo de aseos y duchas de la TTP-1, la construcción de un edificio similar en la TTP-2 y el refuerzo de los sistemas de seguridad y vigilancia.
Hay decisiones que se anuncian con un titular y otras que se entienden mejor caminando por las instalaciones. La inversión de 6 millones de euros que Continental Parking destinará a las dos terminales para camiones que se mueven en el Puerto de la Bahía de Algeciras pertenece, claramente, al segundo grupo. La cifra forma parte de los compromisos asumidos en el concurso público que la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA) resolvió a su favor el pasado verano y cuyo despliegue arranca ahora.
La actuación más visible —y la más esperada por el colectivo transportista— es la rehabilitación integral del módulo de aseos y duchas de la Terminal de Tráfico Pesado IVI (TTP-1), dedicada al tráfico de importación. A ese capítulo se sumará la construcción de un edificio similar en la Terminal de Tráfico Pesado IVE (TTP-2), que actualmente carece de estas prestaciones para los conductores que operan en el tráfico de exportación. Una parte adicional del importe comprometido se destinará a reforzar la seguridad y la vigilancia, según ha precisado la APBA.
Una respuesta a una demanda largamente sostenida
El estado actual de las instalaciones llevaba tiempo siendo un motivo de queja recurrente. Piezas sanitarias inutilizadas, fugas de agua, duchas fuera de servicio. El módulo de la TTP-1, sometido a años de uso intensivo, había alcanzado el final de su vida útil, y así lo trasladaron los transportistas en sucesivas comunicaciones a través de los grupos de mensajería que utiliza el colectivo para coordinarse. El pasado domingo, esas quejas se canalizaron en una protesta en la que los profesionales reclamaron una rehabilitación urgente.
La APBA ha confirmado que la partida comprometida por la concesionaria abordará precisamente este escenario, con una intervención que no se limita al mantenimiento. Se trata de una renovación estructural: cambiar piezas no resuelve el problema cuando el conjunto ha cumplido su ciclo. La construcción de un edificio nuevo en la TTP-2, además, viene a corregir una situación más difícil de justificar a estas alturas: que una terminal de tráfico pesado activa careciera por completo de servicios básicos para los conductores.
El nuevo contrato y la lógica de la inversión
El contrato renovado tiene una vigencia inicial de siete años, con posibilidad de prórroga por tres más. No es un contrato cualquiera para la empresa: Continental Parking ya gestionó este servicio entre 2017 y 2024, de modo que conoce el terreno —y sus carencias— de primera mano. En la oferta presentada al concurso, la compañía mejoró las condiciones mínimas exigidas por el pliego tanto en el plano económico como en el técnico, y fue precisamente ese paquete técnico el que cristalizó en los 6 millones de euros de inversión comprometidos para mejoras de las instalaciones.
Esa cifra se reparte en tres grandes bloques. El primero, los módulos de servicios al transportista ya mencionados. El segundo, las infraestructuras de seguridad y vigilancia, un capítulo cada vez más exigente en un entorno con flujos intensos de mercancía sensible. Y un tercer bloque, transversal, que tiene que ver con cumplimiento normativo y certificaciones aduaneras, del que se hablará más adelante.
Tres zonas, 20 hectáreas, 223.416 movimientos
El servicio adjudicado a Continental Parking opera sobre tres áreas claramente diferenciadas dentro del recinto portuario, cada una con un perfil propio.
La TTP-1, con 1.121 plazas, es la pieza de mayor envergadura. Concentra el tráfico de importación y es la terminal sobre la que se ha venido construyendo, con el paso de los años, el grueso de los servicios al transportista en el puerto.
La TTP-2, por su parte, cuenta con 412 plazas y se orienta al tráfico de exportación; es la que ahora estrenará un edificio de servicios propio. Y a estas dos se suma el área de Transporte Horizontal (TH), de menor tamaño —130 plazas— pero con una función operativa muy específica: dar cabida a las cabezas tractoras y a los chasis empleados en los movimientos internos de remolques.
En conjunto, las tres áreas suman 20 hectáreas de superficie regulada, sobre las que se aplica una tarifa por la
estancia de los vehículos, en un modelo análogo al de un aparcamiento de rotación. Y para dimensionar lo que ese conjunto soporta a diario, una sola cifra: en 2023, el área de tráfico pesado del Puerto de Algeciras registró 223.416 movimientos. Las demás zonas de estacionamiento para camiones diseminadas por el recinto son meras explanadas sin regulación ni servicios, ajenas a esta concesión.
Servicios de valor añadido y cumplimiento aduanero
Más allá de la obra civil y los equipamientos, el contrato incorpora un bloque que en los últimos años ha ganado peso en la operativa portuaria: el de las prestaciones aduaneras y logísticas avanzadas. En este nuevo marco, Continental Parking se ha comprometido a habilitar un Almacén de Depósito Temporal (ADT) y un Local Autorizado para Mercancías de Exportación (LAME), figuras que aportan agilidad y trazabilidad a las operaciones del puerto.
A ello se añade un compromiso con plazo claro: obtener la certificación como Operador Económico Autorizado (OEA) en un máximo de doce meses desde la adjudicación. Es un calendario exigente —la OEA no es un trámite menor—, pero también un indicador del nivel al que se quiere situar el servicio.
Sumadas todas las piezas, el plan dibuja una hoja de ruta nítida: instalaciones nuevas donde no las había, instalaciones renovadas donde habían cumplido su ciclo, más seguridad, más capacidades aduaneras y un compromiso temporal medible. El transportista que recale en Algeciras durante los próximos años debería notar la diferencia. Y si lo nota antes en la TTP-1, donde se concentra la urgencia, mejor.